✨ Acercar la práctica de yoga a más personas en cualquier parte del mundo, incluso aquellas que tienen los horarios más complicados por trabajo, por tema de estudios o de familia.
✨ Te ahorras tiempo en tráfico, viaje entre ir y volver.
✨ Te ahorras dinero de viaje y/o transporte.
✨ Aprendes a valorar el tiempo que te dedicas: ese momento que te agendas para ti, es sagrado.
✨ Valoras tu hogar y ese espacio de tu casa en el que te regalas ese momento de práctica. Empiezas a darle amor a tus espacios, a hacerlos más amenos, acogedores, cómodos y eso se expande en todo el lugar e incluso en los miembros de la familia si es que compartes tu casa con pareja, hijos, familia, amigos. Efecto dominó, le diría yo.
✨ Sentirás cómo la energía de tu hogar cambia, sintiéndote más en paz, en gratitud y armonía.
✨ Tus niveles de estrés, preocupación, de parloteo mental y sensación de agobio en tu vida disminuirán casi que desde la primera clase (y si te haces un practicante habitual será parte de ti para siempre).
✨ Lograrás eficiencia en tus actividades, mejor foco y disposición para las tareas a las que te dispones día a día.
✨ Aprenderás a establecerte horarios y rutinas perfectas para ti.
✨ Tu cuerpo estará más relajado y con más energía: dependiendo de las clases que tomes, podrás trabajar fuerza, resistencia y flexibilidad corporal, pero también mejorar tu capacidad respiratoria, concentración, liberación emocional y más.